18 jun 2012


Peru
Muertos y heridos para que multinacionales mineras sigan ganando millones de dólares
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En 2004 Xstrata compró una compañía minera de vanadio (WindimurraVanadium) para luego cerrarla inmediatamente. Centenas de trabajadores australianos fueron despedidos pero, a través de sus otras compañías de vanadio, Xstrata ganó un dineral gracias a que el precio internacional del mineral subió. A las multinacionales no les interesa más que el dinero.


¿Sabía usted que el Director Ejecutivo de Xstrata gana más de cinco millones de dólares por año? Si él, que es un simple empleado, gana así, ¿cuánto ganarán sus accionistas? Las utilidades de Xstrata, durante el año 2011, han sido de más de 8 mil millones de dólares.
Desde la invasión española, los grupos dominantes, nacionales y extranjeros, se imponen a sangre y fuego, con la complicidad de los gobernantes. Es el caso, una vez más, deXstrata en Espinar. ¿Hasta cuándo, los encargados de salvaguardar el orden público serán impunes en la matanza de quienes deben proteger? ¿Hasta cuándo soportaremos gobernantes que masacran a su pueblo?


Es una historia negra de cinco siglos. De ser una civilización pujante se convirtió en un pueblo sometido y depravado. Los felipillos como Ollanta pululan. Ellos se venden al mejor postor con el fin de subir su posición social y económica de “clase media superior”. Hijos de la plebe, nativos e inmigrantes, que traicionan y venden a sus hermanos en aras de un beneficio personal.


No debemos soportar más que hermanos maten y hieran de bala a hermanos, con el propósito de defender a los opresores; a aquellos que, a manos llenas, se llevan nuestros recursos naturales y el sudor de nuestra gente. No debemos soportar más que nuestros esfuerzos y nuestras vidas sirvan a un modelo de desarrollo que beneficia únicamente a las grandes multinacionales.


Es hora de ponerse de pie, y de crear un modelo de desarrollo que brinde una igualdad de oportunidades a todos los habitantes del país. Podemos hacerlo. Tenemos que hacerlo. Ayer lo hicimos, ¿por qué no ahora? Debemos recuperar nuestra autoestima, nuestra dignidad de ser humano. El orgullo de ser una persona, una individualidad, y no una simple bestia de carga.


El problema no radica solamente en la defensa del medio ambiente. No engañemos ni nos engañemos. Es algo más profundo, más humano. Debemos salir de esta forma de vida que genera un comportamiento egoísta, inhumano y depredador. Que alienta el desprecio por el otro, en donde cualquier medio es válido para “salir adelante”. El problema no es solamente ambiental. Es toda una forma de vida, de sociedad y de economía. La debemos transformar.


Nunca hemos sido pordioseros para ir, por el mundo, vendiendo nuestra propia patria. ¿Acaso hemos visto a un presidente norteamericano ir por el mundo vendiendo su patria para salir de la crisis? Eso es obra de gente abyecta como Humala, García, Toledo, Fujiimori… que solamente piensan en el interés personal. Gente de la más rastrera que merece el castigo más furibundo que su propio pueblo le debe infligir. A él y a sus acólitos. Todos ellos son responsables y, por consiguiente, merecen la misma sanción. El cuento de la “orden superior” es un taparrabo.


Debemos volver a tomar la rienda de nuestra propia economía. Y ello significa desarrollar una actividad económica orientada a resolver las necesidades básicas de la población, incrementar su bienestar y mejorar su cuadro de vida. Una actividad económica al servicio de quienes conforman el tejido social del país, sin distinción alguna: blancos, amarillos y negros, serranos, costeños y selváticos. Una actividad económica que beneficie a todos.


Un llamado a los dirigentes. Las luchas defensivas es una claudicación. Las luchas reformistas desvían la atención sobre los problemas de fondo. Nuestra economía requiere transformación. 


Es necesario eliminar el mecanismo que genera las grandes desigualdades socio-económicas, y que facilita que la mayor parte del valor agregado por nuestro pueblo sea acaparado por las multinacionales. Es necesario acelerar la instalación de formas de trabajo que nos permita, al más breve plazo, producir con una tecnología, ciencia y arte de nivel internacional.


Y no olvidemos, mientras un sector de la población gane a las justas para sobrevivir, el resto de la población tendremos salarios y formas de vida de países del Tercer Mundo. Porque el nivel de vida de nuestros hermanos “pobres”, es el que tira los salarios de toda la población hacia abajo. Y si las multinacionales codician nuestros recursos naturales, no es solamente por eso, sino también porque la mano de obra para explotarla es una de las más baratas del mundo.


No seas egoísta, individualista. Has realizado tantos esfuerzos durante toda tu vida para, al final, seguir siendo uno más de un país del Tercer Mundo. ¿Comprendes? No vendas el futuro de tus hermanos por la ilusión de ser millonario. Tenemos que romper con ese comportamiento y esos mecanismos que generan ese comportamiento. Tenemos que construir una economía y una sociedad que tenga rostro humano, de solidaridad y de paz.


El ser humano ha demostrado, a lo largo de su Historia, que es capaz de enfrentar los retos más inimaginables. Nuestros antepasados lo han logrado. ¿Por qué, nosotros, no podríamos enrumbar nuestras vidas en favor de nosotros mismos?


Cusco, junio del 2012

Fuente: ALAI, América Latina en Movimiento.